Cuando una persona presenta una úlcera en la pierna, una de las decisiones más importantes es cómo tratarla de forma segura. En muchos casos, el tratamiento de referencia incluye la compresión terapéutica (gold estándar), una medida eficaz pero que no puede aplicarse sin conocer antes cómo es la circulación arterial. En este contexto, el índice tobillo-brazo (ITB) se convierte en una prueba clave.
Comprender qué es el ITB, para qué sirve y cómo influye en las decisiones terapéuticas permite entender mejor el proceso de atención y afrontar el tratamiento con mayor confianza y tranquilidad.

El índice tobillo-brazo es una prueba no invasiva que compara la presión arterial sistólica medida en el tobillo con la medida en el brazo. El valor resultante ofrece una estimación fiable de cómo llega la sangre a las piernas a través de las arterias.
Aunque el ITB no evalúa directamente la herida, aporta una información esencial sobre la perfusión arterial, un factor que condiciona de forma decisiva tanto la capacidad de cicatrización como la seguridad de determinados tratamientos.
Como explica la enfermera experta en heridas complejas de Advance Montserrat del Peso, “el ITB no nos habla de la herida en sí, pero sí de algo fundamental: si el tejido recibe la sangre suficiente como para tolerar determinados tratamientos”. Por eso, señala, forma parte de la valoración inicial de cualquier úlcera en la extremidad inferior.
La compresión terapéutica es uno de los pilares del tratamiento de las úlceras de origen venoso. Aplicada correctamente, ayuda a reducir el edema, mejora el retorno venoso y favorece un entorno más adecuado para la cicatrización.
Sin embargo, esta misma presión puede resultar perjudicial si existe una enfermedad arterial periférica relevante. En esas situaciones, la compresión puede reducir aún más el aporte de sangre al tejido, aumentar el dolor y favorecer el deterioro de la herida.
En palabras de Montserrat del Peso, “la compresión es un tratamiento muy eficaz, pero no es inocua”. Por eso insiste en que “antes de aplicar presión sobre una pierna con una úlcera, hay que saber si esa extremidad puede tolerarla con seguridad”. En este sentido, el ITB actúa como una auténtica herramienta de seguridad clínica.
Las úlceras de la extremidad inferior no tienen todas el mismo origen. Algunas están relacionadas con insuficiencia venosa, otras con patología arterial y, en muchos casos, coexisten ambos mecanismos, dando lugar a úlceras de origen mixto.
Esta diferencia es clave, ya que un tratamiento eficaz en una úlcera venosa puede ser inadecuado o incluso perjudicial en una úlcera arterial. El ITB permite identificar estas situaciones desde el inicio y orientar el tratamiento de forma individualizada.
Como señala la enfermera, “dos úlceras pueden parecer similares a simple vista, pero comportarse de forma muy distinta según el estado de la circulación”. De ahí la importancia de no aplicar protocolos cerrados sin una valoración previa.
La medición del índice tobillo-brazo es una prueba sencilla que se realiza habitualmente en consulta o en una unidad de heridas complejas. Forma parte de una valoración integral de la herida y no requiere preparación especial.
En Advance, esta prueba la realizan enfermeras especializadas en heridas complejas, responsables tanto de la medición como de la interpretación del resultado dentro del contexto clínico global.
Durante la prueba, la persona permanece tumbada y relajada unos minutos para que la circulación se estabilice. Se colocan manguitos de presión, similares a los utilizados para medir la tensión arterial, primero en los brazos y después en los tobillos. Mediante un dispositivo que detecta el flujo sanguíneo, se obtienen las presiones necesarias para calcular el índice.
Montserrat del Peso destaca que “no se trata solo de obtener un número, sino de interpretar ese valor en función de la persona, su historia clínica y el tipo de herida que presenta”. El procedimiento no implica punciones ni exposición a radiación y suele completarse en pocos minutos.
Para facilitar la realización del ITB, se recomienda acudir con ropa cómoda y fácil de retirar, especialmente en la parte inferior del cuerpo. Es práctico llevar pantalones amplios o que puedan subirse por encima del tobillo, así como calzado fácil de quitar.
La prueba es indolora y bien tolerada. Durante la medición, la presión del manguito puede resultar momentáneamente intensa, de forma similar a cuando se toma la tensión arterial, pero esta sensación dura solo unos segundos.
Tal como explica la enfermera, “la mayoría de las personas se sorprenden de lo sencilla que es la prueba y de lo rápido que se realiza”. Tras finalizar, no suelen aparecer molestias y se puede retomar la actividad habitual con normalidad.
Es normal querer saber qué significan los valores obtenidos en esta prueba. El índice tobillo-brazo se interpreta dentro de unos rangos orientativos bien establecidos en las guías clínicas internacionales, que ayudan a valorar la circulación arterial y a decidir si es seguro aplicar compresión terapéutica y con qué intensidad.
Un ITB entre 0,9 y 1,3 se considera normal y, en general, permite el uso de compresión terapéutica estándar cuando está indicada.
Cuando el ITB se sitúa entre 0,8 y 0,9, sugiere una afectación arterial leve. En estos casos, la compresión puede utilizarse, pero debe adaptarse y aplicarse bajo control clínico.
Valores entre 0,5 y 0,8 indican una enfermedad arterial periférica moderada. Aquí la compresión intensa suele estar contraindicada y cualquier intervención debe valorarse de forma individualizada.
Un ITB inferior a 0,5 refleja una alteración arterial grave. En esta situación, la compresión está contraindicada y es necesaria una valoración vascular prioritaria.
Por último, valores superiores a 1,3 suelen indicar arterias rígidas o calcificadas. Como explica Montserrat del Peso, “en estos casos el ITB pierde fiabilidad y necesitamos recurrir a otras pruebas para valorar correctamente la perfusión”.
Medir el índice tobillo-brazo antes de iniciar la compresión terapéutica no es una demora innecesaria, sino una medida de prudencia clínica. Confirmar que la circulación arterial es adecuada forma parte del cuidado responsable de una úlcera crónica.
Como resume la enfermera experta, “evaluar bien desde el inicio evita errores, reduce riesgos y permite elegir el tratamiento más adecuado para cada persona”. El ITB no es solo una prueba diagnóstica, sino una herramienta que ayuda a tomar decisiones personalizadas, seguras y basadas en la evidencia científica