Restablecer el control general del organismo
Ninguna herida cicatriza si el cuerpo no está preparado para hacerlo. Mantener la glucosa en niveles estables, controlar la tensión arterial y el colesterol, y cuidar la alimentación son pasos esenciales. En esta fase, el trabajo conjunto con el equipo médico de referencia (endocrinología, medicina interna o atención primaria) es clave para crear las condiciones que permitan que la herida sane.