Quien convive con un pie diabético sabe que cada pequeño cambio genera inquietud. Una herida que no mejora, una costra que se reblandece o un leve enrojecimiento pueden ser señales de alarma. En muchos casos, los pacientes y sus familiares viven en una rutina de vigilancia diaria, temiendo que una mínima alteración desencadene una nueva complicación.
El pie diabético es especialmente vulnerable: la pérdida de sensibilidad, los problemas circulatorios y el riesgo de infección hacen que una herida aparentemente estable pueda deteriorarse sin aviso previo. Por eso, la clave está en observar, registrar y actuar a tiempo.
El seguimiento tradicional —basado solo en la observación visual o en medir el tamaño de la lesión— resulta insuficiente. El ojo humano puede pasar por alto señales tempranas de isquemia o inflamación.
Ahí es donde la tecnología marca la diferencia: permite ver lo que no se ve, medir lo que no se percibe y anticipar lo que podría empeorar.
Según explica la enfermera especialista Montserrat del Peso, la evolución de una herida no siempre se traduce en cambios visibles de un día para otro. En ocasiones, los tejidos pueden parecer estables mientras a nivel celular se están produciendo alteraciones que frenan la cicatrización. Detectarlas a tiempo —añade— requiere combinar la experiencia clínica con herramientas objetivas de seguimiento, capaces de mostrar aquello que el ojo no aprecia.

El seguimiento fotográfico ha cambiado la forma en que tratamos las heridas crónicas. En Advance, cada imagen es un registro clínico que permite comparar la evolución real de la herida con precisión y objetividad.
Las fotografías clínicas tomadas en condiciones estandarizadas ofrecen una medida exacta del tamaño, color, tipo de tejido o humedad de la herida. De este modo, el especialista puede evaluar la eficacia del tratamiento y detectar estancamientos o retrocesos.
Para el paciente, estas imágenes son también una fuente de motivación: ver cómo una herida mejora, aunque sea lentamente, ayuda a mantener la confianza y la adherencia al tratamiento.
Las imágenes seriadas muestran cambios que el ojo no detecta fácilmente. Un tono violáceo, un borde irregular o un aumento del exudado pueden advertir de una infección o una alteración vascular incipiente.
Detectar estos signos antes de que se agraven permite intervenir de inmediato y evitar complicaciones mayores o incluso amputaciones.
En el cuidado avanzado del pie diabético, el aspecto externo de la herida cuenta, pero lo que sucede debajo de la superficie es aún más importante. Antes de que aparezcan cambios visibles, el tejido ya puede estar enviando señales de alarma: falta de oxígeno, inflamación o mala perfusión.
Gracias a la tecnología de imagen óptica e hiperespectral, hoy podemos traducir esas señales invisibles en datos clínicos que orientan las decisiones terapéuticas. En Advance, incorporamos equipos de última generación —como Snapshot NIR o TIVITA— en calidad de prueba y dentro de proyectos clínicos de evaluación, lo que nos permite explorar su potencial diagnóstico en distintos tipos de heridas crónicas, incluidas las del pie diabético.
Como explica Montserrat del Peso, “estas tecnologías no sustituyen la valoración clínica, sino que la complementan. Nos ofrecen una mirada más profunda del tejido y nos ayudan a interpretar con mayor precisión lo que está ocurriendo”.
La disponibilidad de estos dispositivos puede variar con el tiempo, ya que forman parte de un proceso continuo de innovación y colaboración con la industria biomédica. En algunos casos se emplean modelos equivalentes o adaptados según el tipo de herida, la localización o las necesidades del paciente.
Lo importante no es el equipo en sí, sino la capacidad de obtener información objetiva que permita intervenir antes, personalizar el tratamiento y favorecer la cicatrización.
Como señala Montserrat del Peso, el valor de estas mediciones está en que “permiten correlacionar lo que el profesional observa con lo que realmente está ocurriendo dentro del tejido”. No se trata solo de confirmar una mejoría visible, sino de anticipar cuándo el tejido se está preparando para cicatrizar o cuándo, por el contrario, la oxigenación y la perfusión empiezan a deteriorarse sin síntomas externos. Esta interpretación —añade— ayuda a ajustar el tratamiento de forma proactiva, antes de que el daño avance.
Los dispositivos generan mapas de color que muestran las variaciones de oxígeno y perfusión:
Esta lectura permite ajustar los tratamientos antes de que la herida se complique.
Por ejemplo:
Así, los profesionales de Advance pueden personalizar cada intervención con base en datos objetivos, no solo en la apariencia externa.
Una de las grandes ventajas de Snapshot NIR es su portabilidad, lo que permite que pueda utilizarse tanto en hospital como en el domicilio del paciente.
Esto permite llevar la innovación hasta donde se encuentra la persona, garantizando el mismo nivel de precisión diagnóstica sin necesidad de desplazamientos.
En Advance, esta tecnología se integra con el seguimiento fotográfico digital, creando una historia clínica visual y funcional que documenta cada cambio de la herida, paso a paso.
Ver lo invisible nos permite actuar antes, curar mejor y acompañar al paciente con mayor seguridad.
El registro fotográfico y digital en Advance se realiza bajo estrictos protocolos de confidencialidad y consentimiento informado. Las imágenes son herramientas clínicas, no estéticas, y se utilizan exclusivamente para el seguimiento terapéutico y la comunicación entre profesionales sanitarios.
Además, permiten realizar consultas interdisciplinares a distancia, algo especialmente útil en pacientes con movilidad reducida o que reciben curas domiciliarias.
El seguimiento fotográfico y digital del pie diabético no es solo una herramienta útil: está respaldado por evidencia científica que demuestra su impacto real en la prevención de amputaciones y la mejora de la cicatrización.
Una revisión sistemática publicada en Diabetic Foot & Ankle analizó el uso de sistemas de imagen —como fotografía clínica, óptica hiperespectral y espectroscopia— para evaluar heridas crónicas. Sus autores concluyeron que estas tecnologías permiten detectar alteraciones de oxigenación y perfusión antes de que sean visibles a simple vista, facilitando una intervención precoz y mejores resultados clínicos.
Por su parte, un metaanálisis sobre telemonitorización del pie diabético publicado en Journal of Telemedicine and Telecare (2023) evidenció que el seguimiento digital y remoto de heridas reduce la tasa de amputaciones en pacientes con úlceras de pie diabético.
Otro estudio, realizado con un sistema digital de gestión remota de heridas, demostró que el seguimiento fotográfico mediante aplicación móvil y escaneado 3D permitió modificar el plan de tratamiento en el 36 % de los casos tras las revisiones a distancia.
Finalmente, una investigación del mundo real publicada en JMIR Diabetes (2024) mostró que el uso de sensores portátiles para monitorizar temperatura y perfusión plantar redujo significativamente la aparición de nuevas úlceras y disminuyó la frecuencia de amputaciones no traumáticas.
Estos resultados coinciden con la experiencia clínica diaria en Advance Unidad de Heridas Complejas: combinar observación experta, fotografía clínica y análisis digital permite anticiparse, ajustar y salvar extremidades.
Como resume Montserrat del Peso, “cuando las herramientas tecnológicas muestran lo que el ojo no ve, nos dan margen para actuar antes. Esa anticipación, muchas veces, es la diferencia entre conservar o perder un pie”.
El seguimiento fotográfico y digital del pie diabético no es un complemento, sino una parte esencial del tratamiento moderno. Permite actuar antes de que la herida se agrave, personalizar los cuidados y mejorar la seguridad del paciente.
En Advance, creemos que la tecnología solo tiene sentido cuando se acerca a las personas.
Porque ver lo invisible es el primer paso para sanar mejor.