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La terapia de presión negativa puede continuar en casa con seguridad cuando paciente y cuidadores saben qué revisar. Esta guía explica cómo vigilar el apósito, el tubo, el depósito, las alarmas y la piel, y qué cambios requieren ayuda profesional.

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Aliviar el dolor, el olor y el exudado ayuda a proteger la calidad de vida.

Terapia de presión negativa en casa: qué vigilar entre curas

Volver a casa con una bomba conectada a la herida puede generar dudas: ¿ese ruido es normal?, ¿qué significa la alarma?, ¿cuándo debo llamar? La terapia de presión negativa en casa puede facilitar la continuidad del tratamiento fuera del hospital, pero necesita una vigilancia sencilla y constante.

No se trata de que el paciente o la familia hagan una cura profesional. Entre las citas, su papel es comprobar que el sistema funciona como les enseñaron, reconocer cambios importantes y saber a quién avisar. La formación antes del alta y una vía clara de contacto forman parte del tratamiento.

Si todavía quieres entender qué hace el sistema y por qué puede indicarse fuera del hospital, puedes consultar esta explicación sobre la terapia de presión negativa de uso domiciliario.

¿Qué es normal con la terapia de presión negativa en casa?

El sistema utiliza un apósito sellado conectado a un tubo y a una pequeña bomba. La succión controlada ayuda a retirar líquido de la herida y a mantener un entorno protegido. Algunos dispositivos recogen el exudado en un depósito; otros funcionan con un apósito diseñado para gestionarlo sin depósito.

Durante el funcionamiento puede oírse un sonido suave. En muchos equipos, el apósito se ve ligeramente contraído o firme cuando el vacío está activo. El aspecto exacto depende del modelo, del tipo de apósito y de la pauta prescrita.

Antes de ir a casa, el equipo debe explicar:

  • Cómo saber que el dispositivo está funcionando;
  • Qué significan sus luces, sonidos o mensajes;
  • Qué comprobaciones puede hacer el paciente;
  • Qué hacer si se interrumpe la corriente o se agota la batería;
  • Cuándo llamar al equipo y cuándo acudir a urgencias;
  • Cómo actuar si el tratamiento debe detenerse por una emergencia.

Las indicaciones del profesional y el manual del dispositivo concreto siempre tienen prioridad. No cambies la presión, el modo de funcionamiento ni la frecuencia de las curas por tu cuenta.

Qué revisar entre curas de la terapia de presión negativa

Una revisión breve varias veces al día —y siempre que suene una alarma o notes un cambio— permite detectar muchos problemas a tiempo.

1. El apósito y el sellado

Comprueba que el film adhesivo sigue unido a la piel y que no hay bordes levantados. Un silbido, una alarma repetida o un apósito que deja de verse contraído pueden indicar una entrada de aire.

Si el equipo te ha enseñado a reforzar un borde con el material suministrado, sigue exactamente esa pauta. Si la fuga continúa, no añadas capas improvisadas ni retires el apósito: contacta con el profesional responsable.

2. El tubo de drenaje

Revisa que el tubo:

  • Siga conectado;
  • No esté doblado, pinzado o atrapado bajo el cuerpo;
  • No tenga tirones;
  • Esté colocado de la forma indicada para caminar, sentarse y dormir.

No introduzcas líquidos ni objetos en el tubo y no intentes desobstruirlo con procedimientos que no te hayan enseñado.

3. El depósito o sistema de recogida

Si el dispositivo lleva depósito, observa cuánto líquido contiene y cómo es. El equipo clínico puede pedirte que registres el nivel, sobre todo si la herida produce bastante exudado.

Pide ayuda si el depósito se llena antes de lo esperado, si deja de recoger líquido pese a que el sistema alarma o si el contenido cambia de forma llamativa. La aparición repentina de sangre roja brillante o un llenado rápido con sangre requiere atención urgente.

4. La bomba y sus alarmas

Una alarma no siempre significa una complicación grave: puede avisar de batería baja, depósito lleno, tubo doblado o pérdida de vacío. Aun así, no debe ignorarse ni silenciarse de manera repetida sin resolver la causa.

Haz solo las comprobaciones básicas que te hayan enseñado. Si el aviso continúa, si el equipo deja de funcionar o si no sabes interpretar el mensaje, llama al contacto asistencial indicado. La interrupción máxima admisible depende del dispositivo, del apósito y de la herida; no esperes varias horas basándote en una regla general de internet.

5. La piel alrededor de la herida

Mira la piel visible junto al adhesivo. Conviene avisar si aparece:

  • Enrojecimiento que aumenta o se extiende;
  • Hinchazón, calor o dolor creciente;
  • Ampollas, picor intenso o irritación marcada;
  • Piel blanca, blanda o muy húmeda;
  • Secreción que escapa por debajo del apósito;
  • Mal olor nuevo o persistente.

La humedad mantenida puede dañar la piel perilesional, mientras que el enrojecimiento progresivo, el calor y el mal olor pueden acompañar a una infección. Esta guía sobre colonización, biofilm e infección en heridas ayuda a entender por qué no todos los cambios tienen el mismo significado.

6. Cómo te encuentras

También importa lo que siente la persona. Registra si aparece dolor nuevo, si el dolor aumenta claramente o si dificulta dormir, moverse o descansar. La presión negativa no debería obligarte a soportar un dolor intenso sin valoración.

Fiebre, escalofríos, mareo, debilidad marcada, confusión o un empeoramiento general requieren consulta. Si el dolor está condicionando el día a día, el artículo sobre dolor en heridas crónicas y calidad de vida explica por qué debe formar parte de la evaluación clínica.

Enfermera explica a un paciente qué vigilar con la terapia de presión negativa en casa.
Revisar el sellado, el tubo, las alarmas y los cambios en la herida ayuda a mantener el tratamiento domiciliario con seguridad.

Tabla rápida: qué hacer ante cambios o alarmas

Qué hacer ante cambios o alarmas de la terapia de presión negativa

Qué vigilar en casa entre curas y cuándo contactar con el equipo

Lo que observas Qué puedes comprobar Qué hacer
Alarma o pérdida de vacío Batería, conexiones, tubo doblado, depósito lleno y bordes levantados. Sigue las instrucciones recibidas. Si no se resuelve, llama al equipo.
Dolor nuevo o creciente Si hay tirón del tubo, presión externa, hinchazón o cambios visibles. Contacta para valoración. No modifiques la presión por tu cuenta.
Mal olor, fiebre o enrojecimiento que avanza Temperatura, estado general y cambios del exudado. Solicita valoración clínica el mismo día.
Sangre roja brillante o sangrado abundante No retrases la atención intentando reparar el sistema. Aplica el plan de emergencia enseñado y llama al 112.
Apósito suelto, mojado o desplazado Si existe fuga, filtración o tubo desconectado. Protege el sistema como te indicaron y contacta. No retires el relleno.

Sigue las indicaciones de tu equipo y no modifiques la presión por tu cuenta.

 

 

Señales de alarma: cuándo pedir ayuda sin esperar

Llama al 112 o busca atención urgente si aparece:

  • sangrado abundante o sangre roja brillante que entra rápidamente en el tubo o depósito;
  • desmayo, dificultad para respirar, confusión o deterioro brusco;
  • dolor muy intenso y repentino acompañado de sangrado o empeoramiento general;
  • cualquier otra situación que el equipo haya incluido en tu plan de emergencia.

Ante un sangrado importante, no retires el apósito para mirar la herida. Sigue el procedimiento de emergencia que te enseñaron y comunica que llevas una terapia de presión negativa.

Contacta con el equipo clínico el mismo día si observas:

  • fiebre o escalofríos;
  • enrojecimiento, calor o hinchazón que aumentan;
  • dolor nuevo o claramente creciente;
  • pus, mal olor nuevo o cambio importante del exudado;
  • ampollas, lesión o maceración de la piel alrededor;
  • alarmas que no se resuelven con las comprobaciones indicadas;
  • apósito despegado, mojado, desplazado o sin sellado;
  • bomba detenida o desconectada durante un tiempo no previsto;
  • depósito lleno antes de lo esperado.

Cuando dudes, es preferible consultar. En una unidad especializada no se valora solo el aparato: se revisan la herida, la causa, la piel, el dolor y la capacidad de mantener el tratamiento con seguridad.

Qué no conviene hacer con una bomba de presión negativa

  • No cambies la presión ni el modo programado.
  • No retires, recortes o sustituyas el apósito si no se te ha indicado y enseñado.
  • No desconectes la bomba para ducharte, dormir o salir de casa salvo pauta expresa.
  • No mojes el dispositivo ni sumerjas el apósito.
  • No uses cinta, cremas o productos ajenos al material recomendado.
  • No dejes una alarma sin revisar durante horas.
  • No adelantes ni retrases una cura por tu cuenta.

El intervalo más frecuente entre cambios descrito en la literatura es de dos a tres días, pero puede variar según la herida, el exudado, el riesgo de infección, el material utilizado y la pauta profesional. La fecha válida para cada persona es la que aparece en su plan de curas.

Cómo organizar el día a día para sentirse más seguro

Una rutina sencilla puede reducir la incertidumbre:

  1. Guarda en el móvil el teléfono del equipo, el del proveedor del dispositivo y la fecha de la próxima cura.
  2. Revisa batería, alarmas, sellado, tubo, depósito y piel a la misma hora cada día.
  3. Anota cambios de dolor, temperatura, olor, exudado y funcionamiento.
  4. Lleva el equipo y el tubo de forma que no tiren del apósito ni aumenten el riesgo de caída.
  5. Mantén el dispositivo seco y sigue las indicaciones recibidas para el aseo.
  6. Ten disponible el material de apoyo que el equipo haya recomendado, sin añadir productos por iniciativa propia.

La atención domiciliaria en cuidados complejos puede facilitar esta transición cuando la persona necesita apoyo para integrar el tratamiento en su entorno. En determinados casos también pueden plantearse curas a domicilio para heridas complejas dentro de un plan coordinado.

La cura programada sigue siendo imprescindible

La bomba no sustituye la revisión clínica. En cada cura, el profesional comprueba la evolución del lecho, el tipo y volumen de exudado, el estado de los bordes y la piel, el dolor y la integridad del material retirado. También decide si la terapia sigue indicada o necesita ajustes.

La terapia de presión negativa para heridas debe formar parte de un abordaje que trate la causa de la lesión. Según el caso, esto puede incluir control de la infección, descarga de presión, valoración vascular, nutrición o tratamiento del edema.

Si la herida no evoluciona, el sistema da problemas repetidos o el manejo en casa resulta difícil, una valoración con especialistas en heridas complejas puede ayudar a revisar tanto la indicación como el plan de seguimiento.

Preguntas frecuentes sobre la terapia de presión negativa en casa

¿Es normal que la bomba haga ruido?

Un sonido suave puede formar parte del funcionamiento. Una alarma repetida, un silbido continuo o un cambio respecto a lo habitual deben revisarse siguiendo las instrucciones del dispositivo. Si no se resuelve, contacta con el equipo.

¿Qué hago si el apósito pierde el sellado?

Comprueba si hay un borde levantado o una conexión suelta y aplica solo la corrección que te hayan enseñado con el material indicado. Si continúa la fuga, llama al equipo y no retires el apósito por tu cuenta.

¿Puedo apagar la bomba para dormir o ducharme?

No salvo que el profesional lo haya indicado para tu dispositivo. Mantén el equipo seco y sigue la pauta concreta para el aseo. Una desconexión prolongada puede interrumpir el tratamiento.

¿Cuándo es preocupante el líquido del depósito?

Pide valoración si cambia mucho la cantidad, el color o el olor, o si el depósito se llena antes de lo esperado. La sangre roja brillante o un llenado rápido con sangre requieren atención urgente.

¿Cada cuánto se cambia el apósito?

Con frecuencia se programa cada dos o tres días, pero no existe una pauta única. El intervalo depende de la herida y del sistema. Respeta la fecha indicada y consulta si el apósito se despega, se moja, pierde el sellado o aparecen signos de infección.

Conclusión: observar, no improvisar

La terapia de presión negativa en casa funciona mejor cuando existe una rutina clara: revisar el sellado, el tubo, el depósito, las alarmas, la piel y cómo se encuentra la persona. El objetivo no es resolver en casa cualquier incidencia, sino reconocer pronto lo que se sale de lo esperado.

Ante sangrado, signos de infección, dolor creciente, fallo persistente del sistema o dudas sobre su manejo, conviene pedir ayuda. Una buena continuidad de cuidados combina tecnología, educación y acceso rápido a profesionales que conozcan la herida.

Nota médica informativa: este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye una valoración clínica individualizada. Las instrucciones del equipo responsable y del fabricante del dispositivo prescrito tienen prioridad sobre cualquier recomendación general.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que la bomba haga ruido?

Un sonido suave puede ser normal; una alarma repetida, un silbido continuo o un cambio respecto al funcionamiento habitual requieren comprobación.

¿Qué hago si el apósito pierde el sellado?

Realiza únicamente la corrección que te hayan enseñado. Si la fuga persiste, contacta con el equipo y no retires el apósito.

¿Puedo apagar la bomba para dormir o ducharme?

No, salvo pauta expresa. El dispositivo debe mantenerse seco y la desconexión depende del modelo y de la indicación clínica.

¿Cuándo preocupa el líquido del depósito?

Si cambia mucho en cantidad, color u olor. La sangre roja brillante o un llenado rápido con sangre requieren atención urgente.

¿Cada cuánto se cambia el apósito?

A menudo cada dos o tres días, aunque la pauta es individual y no debe modificarse sin indicación profesional.

Referencias bibliográficas

Referencias conservadas del informe de Consensus aportado por el usuario:

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