• Lunes a Viernes de 15:30h. a 20:00h.

La nutrición es parte del tratamiento de las úlceras por presión, pero no actúa sola. Explicamos cómo el déficit nutricional, la edad o la enfermedad pueden frenar la cicatrización y qué respalda la evidencia clínica, con un enfoque claro, prudente y basado en ciencia.

Unidaddeheridascomplejas

Unidaddeheridascomplejas

Alimentos ricos en proteínas y energía ayudan a sostener el proceso de cicatrización en heridas complejas.

Nutrición como parte del tratamiento de las úlceras por presión

Cuando la herida no mejora y el problema no está solo en la piel

En el cuidado de las úlceras por presión hay una situación que se repite con frecuencia: la herida recibe curas correctas, se intenta aliviar la presión y se siguen las indicaciones habituales, pero la evolución es lenta o inexistente. Para la persona afectada y su entorno, esto genera frustración y una pregunta difícil de responder: ¿qué está fallando si aparentemente todo se está haciendo bien?

En muchos casos, la respuesta no está solo en la piel. La cicatrización depende del estado general del organismo, y cuando el cuerpo no dispone de los recursos necesarios para repararse, la herida puede quedar bloqueada aunque los cuidados locales sean adecuados.

Ilustración de una persona mayor en cama con úlcera por presión vendada y representación de piel en regeneración relacionada con el estado nutricional.
Una nutrición adecuada aporta energía, proteínas y micronutrientes esenciales para favorecer la cicatrización de úlceras por presión.

Cicatrizar consume energía: el problema clínico de fondo

Cerrar una úlcera por presión no es un proceso pasivo. Implica la formación de nuevas células, la síntesis de colágeno, la creación de vasos sanguíneos y una respuesta inmunitaria eficaz. Todo ello requiere energía, proteínas y micronutrientes de forma sostenida.

Cuando estos recursos son insuficientes, el organismo prioriza funciones vitales antes que la reparación de la piel. Esta es una respuesta fisiológica normal, pero tiene consecuencias clínicas claras: la herida no avanza. La literatura científica ha mostrado que la desnutrición y el riesgo nutricional se asocian tanto a la aparición como a la mala evolución de las úlceras por presión, especialmente en personas mayores o con enfermedades crónicas.

Desde la práctica asistencial, esta situación suele identificarse cuando la evolución no es coherente con la calidad del tratamiento local. Como explica Montserrat del Peso, experta en heridas complejas de Advance, la sospecha aparece “cuando la herida no progresa pese a que el manejo local es adecuado” y la lesión “permanece estancada, con escasa formación de tejido nuevo”.

En estos casos, el problema no está en la técnica de la cura, sino en el contexto metabólico del paciente. Tal como resume, “la herida no avanza no porque el tratamiento local falle, sino porque el cuerpo no tiene suficiente energía ni proteínas”.

 

La nutrición forma parte del tratamiento, pero no actúa sola

Hablar de nutrición en úlceras por presión no significa dar consejos generales de alimentación ni recomendar “comer mejor” sin más. Significa entender la nutrición clínica como una parte del tratamiento, al mismo nivel que la descarga de presión, el control de la humedad o la prevención de la infección.

Las guías clínicas internacionales son claras en este punto: la nutrición no sustituye a las demás medidas, pero cuando es insuficiente, limita la eficacia de todas ellas. La piel no puede cicatrizar si el organismo no dispone de los materiales necesarios para hacerlo.

La International Clinical Practice Guideline for the Prevention and Treatment of Pressure Ulcers/Injuries, elaborada por organismos de referencia como la European Pressure Ulcer Advisory Panel (EPUAP), la National Pressure Injury Advisory Panel (NPIAP) y la Pan Pacific Pressure Injury Alliance (PPPIA), incluye recomendaciones específicas sobre nutrición en personas con riesgo o con lesiones establecidas.

Estas guías recomiendan identificar el riesgo nutricional y asegurar un aporte adecuado de energía y proteínas, siempre adaptado a la situación clínica de cada persona. Al mismo tiempo, subrayan que la nutrición no actúa de forma aislada, sino que potencia el efecto del resto de intervenciones.

Desde el punto de vista práctico, la literatura clínica describe rangos orientativos que ayudan a dimensionar el esfuerzo metabólico que supone cicatrizar una herida. En personas con úlceras por presión y riesgo nutricional, suele ser necesario asegurar un aporte energético suficiente —habitualmente en el rango de 30 a 35 kcal por kilo de peso y día— y un aporte proteico aumentado, en torno a 1,25–1,5 g de proteína por kilo de peso, ajustando siempre según tolerancia, función renal y contexto clínico.

Estas cifras no son recetas universales, sino referencias clínicas que deben individualizarse. Diversos estudios que han analizado intervenciones nutricionales muestran que un soporte bien planificado puede contribuir a una mejor evolución de las úlceras por presión, especialmente en personas con déficit previo, aunque los resultados dependen del abordaje global y no de la nutrición aislada.

 

Edad avanzada, enfermedad y límites reales de la nutrición

La nutrición no se vive igual en todas las personas. En personas muy mayores o con determinadas enfermedades, comer y aprovechar los nutrientes no siempre es sencillo, incluso cuando existe una buena intención y un cuidado adecuado.

Con el envejecimiento son frecuentes la disminución del apetito, los problemas de masticación o deglución, las alteraciones digestivas y una menor absorción de algunos nutrientes. A esto se suman enfermedades crónicas y tratamientos que interfieren con la ingesta o el aprovechamiento de los alimentos.

En patologías digestivas, insuficiencia renal, cáncer o situaciones de fragilidad avanzada, el organismo puede no utilizar los nutrientes con la misma eficacia. Estos contextos, la nutrición deja de ser una cuestión de “comer mejor” y pasa a ser un equilibrio entre lo posible, lo tolerable y lo clínicamente adecuado.

Este punto, la gestión de expectativas es esencial. Como señala Montserrat del Peso, es importante “explicar con claridad los límites fisiológicos reales”, ya que ignorarlos “genera expectativas irreales”.

Por eso, el objetivo no es alcanzar una nutrición ideal, sino “mejorar dentro de lo posible”: mantener el peso, evitar mayor deterioro y favorecer la tolerancia a los cuidados. Además, advierte que “forzar la ingesta… puede deteriorar la calidad de vida”, por lo que la intervención debe respetar siempre la situación global del paciente.

 

Errores frecuentes y creencias sin base científica

Uno de los errores más habituales es pensar que “comer más” equivale automáticamente a cicatrizar mejor. Otro es confiar en alimentos concretos o suplementos como soluciones milagro.

La literatura científica advierte de que no existen productos ni dietas milagro para las úlceras por presión y que las intervenciones deben basarse en evaluación, seguimiento y contexto clínico, no en creencias populares.

 

Qué puede notar la persona cuando el soporte nutricional mejora

Cuando la nutrición empieza a estar mejor ajustada, los primeros cambios no siempre se reflejan de inmediato en la herida. A menudo aparecen antes a nivel general: algo más de energía, mejor tolerancia a los cuidados, menor frecuencia de infecciones o una sensación de mayor fortaleza.

Según describe Montserrat del Peso, suele apreciarse “una ligera mejoría en la energía y en el estado funcional” antes de observar cambios visibles en la lesión.

En la herida, los cambios iniciales suelen ser sutiles, pero clínicamente significativos. Puede observarse “un tejido de granulación más uniforme y estable” y una “progresión lenta pero continua del borde epitelial”. No se trata de una aceleración brusca, sino de “la salida de un estado de estancamiento”.

Con el tiempo, estos cambios crean un entorno más favorable para que la herida responda. La cicatrización no se acelera de forma brusca, pero deja de estar bloqueada.

 

Cuidar la nutrición es cuidar a la persona entera

Tratar una úlcera por presión no consiste solo en cerrar una herida, sino en sostener al organismo que tiene que cerrarla. La nutrición, entendida desde un enfoque clínico, prudente y basado en evidencia, forma parte de ese cuidado integral.

No hay atajos ni soluciones universales. Hay evaluación, acompañamiento y decisiones informadas. Y en ese proceso, atender a la nutrición no es un añadido opcional, sino una forma de cuidar mejor, con más criterio y más respeto por la complejidad de cada persona.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Tienes una emergencia? Llámanos

images
LlámanosWhatsappFormulario

Antes de contactar con la Unidad de Heridas Complejas

Para poder atenderle correctamente, le informamos de:

Nuestro servicio es exclusivamente asistencial y está centrado en la valoración, diagnóstico y tratamiento clínico de heridas complejas.

Gracias por comprobar esta información antes de enviarnos su consulta.