La oxigenoterapia tópica y la hiperbárica utilizan oxígeno, pero no son el mismo tratamiento. Explicamos cómo actúa cada una, en qué situaciones puede valorarse y por qué ninguna sustituye el abordaje de la causa de la herida.
Cuando una herida tarda en cicatrizar, es frecuente oír hablar de tratamientos con oxígeno. Pero oxigenoterapia tópica o hiperbárica no son dos nombres para la misma técnica. Aunque ambas buscan aumentar la disponibilidad de oxígeno en los tejidos, lo hacen de forma muy diferente.
La oxigenoterapia tópica lleva el oxígeno directamente a la herida. La hiperbárica, en cambio, expone a toda la persona a oxígeno a alta concentración dentro de una cámara presurizada. Esta diferencia cambia sus indicaciones, su logística y sus posibles riesgos.
Antes de plantear cualquiera de ellas, conviene entender por qué el oxígeno es importante para la cicatrización y, sobre todo, averiguar qué mantiene abierta la herida.
La comparación más sencilla es esta: una actúa de forma local y la otra de forma sistémica, es decir, sobre todo el organismo.
Dos tratamientos con oxígeno que actúan de forma distinta y no son intercambiables
| Aspecto | Oxigenoterapia tópica | Oxigenoterapia hiperbárica |
|---|---|---|
| Alcance | Actúa de forma local sobre la herida o la zona tratada. | Produce una exposición sistémica: el oxígeno llega a todo el organismo. |
| Cómo se administra | Mediante un dispositivo colocado directamente sobre la herida. | La persona respira oxígeno dentro de una cámara presurizada. |
| Presión | Se aplica a presión ambiente o ligeramente superior, según el dispositivo. | Se administra a una presión superior a la atmosférica, habitualmente entre 1,5 y 3 ATA. |
| Entorno asistencial | Puede utilizarse en consulta, hospital o domicilio con seguimiento profesional. | Requiere una unidad especializada y supervisión durante cada sesión. |
| Papel en heridas | Tratamiento complementario para determinadas heridas de difícil cicatrización. | Tratamiento complementario reservado para indicaciones clínicas concretas. |
La elección depende de la causa, la profundidad, la circulación, la infección y la situación clínica de cada persona.
Esta distinción es importante: el oxígeno tópico no es una forma de cámara hiperbárica y no debería denominarse así.

La oxigenoterapia tópica aplica oxígeno sobre el lecho de la herida o en su entorno inmediato. Bajo este nombre se agrupan tecnologías diferentes: sistemas de difusión continua de bajo flujo, dispositivos locales sellados y productos que facilitan el transporte o la liberación de oxígeno.
Su objetivo es mejorar el microentorno de una lesión en la que el tejido viable recibe menos oxígeno del que necesita para reparar. Puede favorecer procesos como la formación de nuevos vasos, la producción de colágeno y la actividad de las células implicadas en la cicatrización.
En la práctica, el equipo puede valorar distintas modalidades de oxigenoterapia tópica en heridas crónicas cuando una lesión permanece estancada pese a que su causa y los cuidados básicos están siendo abordados.
Esto último es esencial. El oxígeno tópico no sustituye:
Si la superficie está cubierta por tejido desvitalizado, la terapia puede no alcanzar bien el tejido útil. Por eso es tan importante valorar antes el tejido necrótico y la preparación del lecho de la herida.
En la oxigenoterapia hiperbárica, la persona entra en una cámara y respira oxígeno a alta concentración mientras aumenta la presión ambiental. De este modo se eleva de forma marcada el oxígeno disuelto en la sangre y puede llegar más oxígeno a distintos tejidos del organismo.
No se utiliza únicamente para heridas. Entre sus indicaciones reconocidas se encuentran problemas como la enfermedad por descompresión, la embolia gaseosa, la intoxicación por monóxido de carbono, determinadas lesiones por radiación y algunos casos de osteomielitis refractaria.
En el ámbito de las heridas, no está indicada para cualquier lesión crónica ni para cualquier úlcera diabética. La guía clínica de la Undersea and Hyperbaric Medical Society propone valorarla como complemento en determinados casos graves de pie diabético, especialmente lesiones profundas que no han mejorado de forma significativa tras un periodo de tratamiento estándar adecuado o después de ciertos desbridamientos quirúrgicos por infección.
Por tanto, la selección exige conocer la profundidad, el grado de infección, el estado vascular y la respuesta al tratamiento previo. En el pie diabético, la herida visible es solo una parte del problema: también deben revisarse la circulación, la sensibilidad, la presión plantar, la infección y el control de la diabetes.
La respuesta necesita matices.
La oxigenoterapia hiperbárica cuenta con una trayectoria más larga, protocolos especializados e indicaciones clínicas mejor definidas. Sin embargo, incluso en pie diabético, la recomendación depende de la gravedad y de una selección cuidadosa. No debe entenderse como un tratamiento general para toda herida que tarda en cerrar.
La evidencia sobre oxigenoterapia tópica ha crecido. El metaanálisis aportado, que reunió ensayos aleatorizados y estudios observacionales, observó una mayor probabilidad de cicatrización al añadir oxígeno tópico al cuidado estándar. Aun así, los estudios utilizaron tecnologías, tipos de heridas y protocolos diferentes. Esto limita la posibilidad de aplicar el mismo resultado a cualquier dispositivo o paciente.
El documento de Consensus también recoge un estudio retrospectivo de 2025 con 21 pacientes con úlceras de pie diabético. No encontró diferencias estadísticamente significativas en la reducción de la herida entre oxígeno tópico e hiperbárico durante el seguimiento estudiado. La muestra es demasiado pequeña para afirmar que ambos tratamientos sean equivalentes. El resultado sirve para plantear nuevas investigaciones, no para sustituir una valoración clínica individualizada.
En resumen:
La pregunta útil no es «¿cuál es más potente?», sino «¿qué necesita esta herida y qué impide que cicatrice?».
Antes de decidir, el equipo debería valorar:
La oxigenoterapia para heridas complejas debe integrarse, cuando está indicada, dentro de ese abordaje completo.
En general, su impacto sistémico es bajo y suele tolerarse bien, pero eso no significa que sirva para todas las heridas. Su acción es local, depende de la tecnología utilizada y puede ser insuficiente si hay tejido necrótico, infección no controlada, isquemia grave o una causa mecánica que continúa actuando.
También es importante evitar conclusiones generales a partir de un dispositivo concreto: «oxígeno tópico» engloba sistemas distintos y la evidencia no es idéntica para todos.
La presión y la exposición a una concentración elevada de oxígeno requieren vigilancia especializada. Entre los efectos adversos descritos se encuentran:
La FDA recordó en 2025 la necesidad de seguir las instrucciones de uso, formar al personal, supervisar al paciente y aplicar medidas rigurosas de prevención de incendios en las instalaciones hiperbáricas.
Hay situaciones en las que la prioridad no es comparar tratamientos, sino solicitar valoración clínica sin demora:
Ante estos signos, no conviene aplicar productos ni modificar la cura por cuenta propia. Una valoración en consulta externa de heridas complejas puede ayudar a identificar la causa y establecer prioridades seguras.
La oxigenoterapia tópica o hiperbárica puede formar parte del tratamiento de algunas heridas complejas, pero las dos modalidades no son intercambiables. La tópica actúa de manera local; la hiperbárica tiene un efecto sistémico y requiere una instalación especializada.
La decisión depende de la causa, la profundidad, la perfusión, la infección, la evolución y la situación de la persona. Si una herida no avanza, una valoración especializada puede ayudar a reconocer qué la mantiene abierta y si alguna forma de oxigenoterapia aporta un beneficio razonable dentro del plan completo.
Nota médica: este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye una valoración clínica individualizada.
No. La tópica lleva oxígeno directamente a la herida o a su entorno inmediato. En la hiperbárica, la persona respira oxígeno dentro de una cámara presurizada y el efecto alcanza a todo el organismo.
No hay una opción mejor para todas las heridas. La elección depende de la causa, la profundidad, la circulación, la infección, los tratamientos previos y la situación clínica. En algunos casos no estará indicada ninguna de las dos.
No. Las guías la reservan como complemento para situaciones seleccionadas, especialmente úlceras graves y profundas que cumplen criterios concretos. Siempre debe acompañar al tratamiento estándar, no sustituirlo.
Algunos dispositivos portátiles permiten su uso domiciliario, pero requieren indicación, preparación adecuada de la herida y seguimiento profesional. No debe iniciarse ni modificarse sin valorar antes la causa de la lesión.
No. Son tratamientos complementarios. Si existe tejido no viable, infección, presión mantenida, edema o mala circulación, esos factores deben abordarse de forma específica.
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