Cuando una herida en la pierna no termina de cerrar, pese a las curas constantes y al uso de buenos apósitos, es fácil pensar que el problema está en la piel. Sin embargo, en las úlceras venosas la causa suele ser más profunda: una circulación que no funciona correctamente.
En estos casos, la compresión terapéutica —y, de forma específica, el vendaje multicapa— no es un complemento del tratamiento, sino uno de los factores que más influyen en que la herida empiece, por fin, a avanzar. Comprender por qué ocurre esto cambia por completo la manera de abordar la herida.

El vendaje multicapa es un sistema diseñado para ayudar a la sangre a subir por la pierna cuando las venas no lo consiguen por sí solas. En la insuficiencia venosa, la sangre tiende a acumularse en la parte baja de la pierna, lo que provoca hinchazón, cambios en la piel y, con el tiempo, la aparición de una herida que cicatriza con dificultad.
A diferencia de una venda convencional, el vendaje multicapa combina varias capas con funciones diferentes: una protege la piel frágil, otra reparte la presión y una o varias ejercen la compresión necesaria para mejorar la circulación. El resultado es una presión graduada, mayor en el tobillo y menor a medida que asciende por la pierna, que se mantiene estable durante varios días.
El objetivo no es “apretar”, sino dar a la pierna el apoyo externo que necesita para que la circulación vuelva a trabajar a su favor y la herida pueda repararse.
Cuando la circulación venosa está alterada, el tejido que rodea la herida recibe menos oxígeno y nutrientes, y se acumula líquido que dificulta la cicatrización. La herida entra entonces en un estado de estancamiento: ni empeora de forma brusca ni mejora de verdad.
La compresión terapéutica actúa sobre este problema de base. Al reducir la hinchazón y facilitar el retorno de la sangre hacia el corazón, mejora el entorno biológico de la herida, desbloquea procesos que estaban frenados y permite que los mecanismos naturales de reparación vuelvan a activarse.
Este efecto está ampliamente respaldado por la evidencia científica. La European Wound Management Association (EWMA) —organismo europeo que agrupa a profesionales expertos en heridas crónicas— establece en sus documentos de consenso que la compresión es el pilar fundamental del tratamiento de la úlcera venosa, ya que mejora la oxigenación del tejido y favorece la cicatrización frente a la ausencia de compresión.
En la misma línea, una revisión exhaustiva publicada en la Cochrane Database of Systematic Reviews, referencia internacional en medicina basada en la evidencia, concluye que las personas con úlceras venosas tratadas con compresión tienen más probabilidades de que la herida cierre completamente y lo haga en menos tiempo que aquellas que no reciben compresión.
“Muchas personas llegan convencidas de que su herida no cura porque su piel ‘ya no responde’, cuando en realidad el problema está en la circulación”, explica Ana Igualada, especialista en heridas complejas de Advance.
“Cuando se introduce una compresión bien indicada y bien aplicada, lo primero que cambia no es la herida, sino la pierna: baja el edema, la piel se destensa y, a partir de ahí, la cicatrización empieza a desbloquearse.”
Las principales guías clínicas europeas y españolas coinciden en un punto clave: la terapia compresiva es el tratamiento de primera línea en las úlceras venosas activas, siempre que la circulación arterial sea adecuada.
La EWMA recomienda el uso de sistemas de compresión graduada —entre ellos los vendajes multicapa— como estándar de tratamiento, insistiendo en la necesidad de una valoración vascular previa para garantizar la seguridad del paciente. En la práctica, esto significa asegurarse de que la pierna tolera bien la compresión antes de aplicarla de forma continuada.
En España, la Asociación Española de Enfermería Vascular y Heridas (AEEVH), entidad científica de referencia en el cuidado de heridas, recoge en su guía de práctica clínica que sin una compresión eficaz la úlcera venosa difícilmente cicatriza, incluso aunque el tratamiento local sea correcto.
Una venda simple puede cubrir la herida, pero rara vez mantiene una presión constante. Con el movimiento diario suele aflojarse, deslizarse o ejercer presión de forma desigual, lo que reduce su eficacia y, en algunos casos, genera molestias.
Los sistemas de vendaje multicapa, en cambio, están diseñados para mantener una presión terapéutica más estable en el tiempo, incluso mientras la persona camina o realiza sus actividades habituales. El National Institute for Health and Care Excellence (NICE), organismo público británico que evalúa tratamientos sanitarios basados en evidencia, señala que estos sistemas ofrecen mayor consistencia en la compresión que las vendas convencionales mal controladas.
Cuando la compresión es la adecuada, los cambios suelen ser progresivos pero claros: disminuye la hinchazón, se reduce el exudado, el dolor se vuelve más manejable y los bordes de la herida empiezan a mostrar signos de actividad.
Estudios publicados en revistas especializadas como Journal of Wound Care y EWMA Journal muestran mayores tasas de cicatrización y menor riesgo de recaída en pacientes tratados con sistemas de compresión multicapa frente a abordajes sin compresión o con compresión inadecuada. Para muchas personas, estos cambios marcan el primer momento en que sienten que la herida “responde”.
La evidencia científica no avala un único producto específico, sino el principio de una compresión eficaz y sostenida que actúe sobre la fisiología de la pierna y la herida.
La compresión terapéutica tiene efectos bien descritos más allá de simplemente “hacer presión”: al aplicar una fuerza externa sobre la pierna, favorece el drenaje del exceso de líquido acumulado en los tejidos, mejora el retorno de la sangre hacia el corazón y reduce la filtración de líquido desde los vasos hacia los tejidos. Todo ello crea un entorno más favorable para que la herida avance hacia la cicatrización.
En la práctica clínica existen distintos sistemas multicapa que combinan acolchado, capas elásticas o semielásticas y elementos cohesivos para mantener el vendaje estable durante varios días, adaptándose tanto al estado de la piel como al volumen de la pierna. El éxito del vendaje multicapa, por tanto, no depende solo del material, sino de una correcta indicación, una buena selección del sistema y una aplicación profesional.
“No todos los sistemas sirven para todos los casos”, señala Ana Igualada. “La elección depende del estado de la herida, del volumen de la pierna y de cómo se mueve la persona en su día a día. Por eso la valoración profesional marca la diferencia.”
El vendaje multicapa debe ser aplicado por profesionales formados en compresión terapéutica. Una colocación incorrecta puede no aportar beneficios o generar molestias innecesarias.
En muchos casos, el vendaje se mantiene entre tres y siete días, ajustando la frecuencia según la evolución de la herida y la cantidad de exudado. A medida que la situación se estabiliza, se planifica el paso a sistemas de compresión de mantenimiento. Una buena aplicación suele notarse incluso sin ver la herida: la pierna se siente menos tensa y más estable.
Aunque muchas úlceras venosas pueden mejorar con un abordaje adecuado en atención primaria o en consultas generales, hay situaciones en las que la evolución de la herida indica que se necesita una valoración más especializada.
Una señal frecuente es la falta de progresión. Si tras varias semanas de tratamiento correcto -incluida una compresión bien aplicada- la herida no reduce su tamaño, no mejora su aspecto o incluso empeora, conviene replantear el abordaje. En estos casos, una unidad especializada puede reevaluar la causa, revisar la estrategia de compresión y valorar factores que a veces pasan desapercibidos, como problemas de perfusión, infección persistente o alteraciones en la biomecánica de la pierna.
También es recomendable la derivación cuando existe edema muy marcado, dolor difícil de controlar o exudado abundante que no se consigue manejar con curas convencionales. Estos signos suelen indicar que la herida está sometida a una presión venosa elevada o a una inflamación mantenida que requiere ajustes más precisos del tratamiento.
Otro motivo importante para solicitar ayuda especializada es la recurrencia. Las úlceras que reaparecen una y otra vez suelen necesitar un plan integral que combine compresión avanzada, seguimiento estrecho y, en algunos casos, coordinación con otros especialistas para tratar la causa venosa de fondo. Las guías clínicas europeas subrayan que la atención multidisciplinar mejora los resultados clínicos y reduce el riesgo de complicaciones.
En las úlceras venosas, la herida no se cura solo desde fuera. El vendaje multicapa acelera la cicatrización porque corrige el problema circulatorio que la mantiene abierta. Entender esto permite dejar de “perseguir” la herida con curas repetitivas y empezar a tratar, por fin, la causa que la sostiene.o al entorno habitual del paciente sin perder seguridad ni eficacia.